Evaluación 
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Para determinar la causa y el mejor tratamiento para la fatiga, se debe determinar el patrón de fatiga e identificar todos los factores que causan la fatiga. Deben incluirse los siguientes factores:

  1. El patrón de la fatiga, incluyendo cómo y cuándo comenzó, cuánto duró y su gravedad, además de cualquier factor que la haga empeorar o mejorar.
  2. El tipo y grado de la enfermedad en cuestión, así como los síntomas relacionados con el tratamiento, los efectos secundarios o ambos.
  3. Los antecedentes del tratamiento.
  4. Los medicamentos que se usan.
  5. Los patrones de sueño o descanso y los hábitos de relajación.
  6. Los hábitos de alimentación y cualquier cambio de apetito o peso.
  7. Los efectos de la fatiga en las actividades de la vida cotidiana y en los modos de vida.
  8. El perfil psicológico, incluyendo una evaluación de la depresión.
  9. Un examen físico completo que incluya una evaluación de las modalidades para caminar, la postura y el movimiento de las articulaciones.
  10. La medida en que el paciente puede cumplir con el tratamiento recomendado.
  11. El rendimiento laboral.
  12. Los recursos financieros.
  13. Otros factores (por ejemplo, anemia, problemas respiratorios, disminución de la fuerza muscular).

Siempre que sea posible, se deben evaluar los factores subyacentes que contribuyen a la fatiga. Entre éstos están la anemia, la depresión, la ansiedad, el dolor, la deshidratación, las deficiencias nutricionales, los medicamentos sedantes y las terapias que pueden causar efectos secundarios poco tolerables. Los pacientes deben comunicarle a su médico cuando sientan fatiga, y pedir información sobre la fatiga relacionada con las causas subyacentes y los efectos secundarios del tratamiento.

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