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La quimioterapia es un tratamiento para combatir el cáncer. Éste utiliza drogas para detener el crecimiento de las células cancerosas, ya sea destruyéndolas o evitando que se dividan. Cuando la quimioterapia se toma por vía oral o se inyecta en una vena, las drogas entran en el flujo sanguíneo y pueden alcanzar células cancerosas por todo el cuerpo (quimioterapia sistémica). Cuando la quimioterapia se aplica directamente en la columna vertebral, en un órgano, o en una cavidad del cuerpo, como ser, el abdomen, las drogas afectan principalmente a las células cancerosas en esas áreas (quimioterapia regional).
La quimioembolización de la arteria hepática se puede utilizar para tratar el cáncer que se ha propagado al hígado. Esto implica la obstrucción de la arteria hepática (la arteria principal que suministra sangre al hígado) y la inyección de drogas anticancerígenas entre la obstrucción y el hígado. Luego, las arterias del hígado liberan las drogas a través del hígado. Solo una cantidad pequeña de la droga llega a otras partes del cuerpo. La obstrucción puede ser temporal o permanente, según lo que se utilice para obstruir la arteria. El hígado continúa recibiendo una cierta cantidad de sangre de la vena porta hepática , la cual transporta sangre del estómago y del intestino.
La manera en que se administra la quimioterapia depende del tipo y de la etapa del cáncer que se está tratando.
FUENTE: Instituto Nacional del Cáncer – Institutos Nacionales la Salud de los E.E.U.U. (NCI); www.cancer.gov/espanol
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